San Nicolás de Tolentino
San Nicolás nació hacía el 1245. Vivió apróximadamente 30 años en Tolentino. Estudio en el centro provincial de estudios de las Marcas de Ancona del 1262 al 1273. Bien conocido asceta y apóstol, supo combinar la oración y la soledad con la actividad apostólica. Muchos acudían a oírle predicar, y aprender de él la sabiduría que desplegaba en sus largas horas de confesionario. Murió en Tolentino el 10 de septiembre de 1305, siendo canonizado en 1446.
Santa Clara de Montefalco
Nacida en 1268, soló tenía seis años cuando entró en una especie de eremitorio que su padre había preparado para la hermana mayor, Juana. En 1290 Juana pidió al obispo de Espoleto que declarase monasterio aquel lugar, y el obispo le diio la Regla de S. Agustín A la muerte de su hermana Juana, Clara fue elegida Abadesa del monasterio. Su espiritualidad es un ejemplo impresionante de síntesis de la vida espiritua agustiniana y franciscana. Su distintivo principal: la contemplación unitiva de la Pasión del Señor. Su máxima era la siguiente: " No necesito una cruz externa porque llevo la cruz de mi Señor Jesucristo en mi corazón". La vida cristiana no exige signos externos, sino conformidad del corazón, de la mente y de la voluntad con Cristo. Aunque era una mística, luchpo contra la secta quietista llamada "Seguidores del espíritu libre". En su lecho de muerte en 1308 exhortó a sus hermanas: " Sed humildes, pacientes y estad unidas en amor. Comportaos de modo que Dios sea honrado en vosotras, y que la obra hecha por El en vosotras no resulte estéril". León XIII la canonizó en 1881.
Santa Rita de Casia
No disponemos de mucha información históricamente fiable acerca de Santa Rita. La primera información procede de la inscripción y pinturas del féretro que contiene su cuerpo. Nacida en las últimas décadas del siglo XIV, se casó joven - según refiere la tradición oral - y quedó viuda, en torno a la edad de 25 años ucando asesinaron a su esposo. Probablemente esta muerte tiene conexión con la lucha entre las ciudades y castillos, es decir, entre Güelfos y Gibelinos. Una vez muerto el marido, entró en el monasterio de Santa María Magdalena en Casia. Durante los últimos años de su vida compartió los dolores de la Pasión de Cristo, mediante la herida de una espina, regalo del Señor. Debido a que era contraria a toda violencia causada por los conflictos sociales de la región de Casia, la consideraron como pacificadora, y también le ha ndado el título de "abogada de imposibles". Murió e n torno a la mitad del siglo XV y el Papa León XIII la canonizó en el 1900
San Juan de Sahagún
Nació por el 1430 y estudió con los Benedictinos de la abadía de Sahagún (León). El obispo de Burgos, Alonso de Cartagena, a cuyo servicio estaba, le ordenó sacerdote hacia el 1454. Cuando murió el obispo Alonso e 1456, Juan renunció a su capelllaniía y a la canonjía de Burgos para marchar a Salamanca. Allí estudió Derecho Canónico y Teología de 1457 a 1461. En 1460 le nombraron predicador de la ciudad, sacerdote adscrito a la iglesia de San Esteban y miembro del Colegio Universitario de San Bartolomé. Pero e 1463 renunció a todos estos oficios y beneficios para vestir el hábito Agustiniano. Por dos veces desempeño el cargo de Superior de la comunidad salmantina, el Convento principal de la congregación observante, reformada por Juan de Alarcón e 1438. Allí murió en 1479. Su biógrafo tenía la convicción de que su muerte fue un asesinato fraguado por uno de los hombres cuyos vicios él había reprendido, pues Juan, el Apóstol de Salamanca, era muy intrépido en su predicación, diciendo siempre la verdad. Su canonización ocurrió en 1690.
San Juan Stone
Entre los años 1535 a 1692 varios centenares de católicos Ingleses fueron ejecutados. Un grupo de 40, entre ellos Juan Stone, fue canonizado en 1970. Juan pertenecía a la Provincia Agustiniana de Inglaterra. Con toda probabilidad comenzó su vida religiosa en Canterbury, donde la Orden había tenido un convento desde 1318. En 1538, el dominico Richard Ingworth, obispo de Dover y criatura de Cromwell, presento el documento de renuncia y la carta de sumisión al Prior Agustino y su comunidad en Canterbury. Juan Stone rehusó reconocer al rey como cabeza de la Iglesia. Ingworth aisló a Juan del resto de su comunidad con la esperanza de persuadirle a firmar las órdenes intimidas. Juan persistió en su decisión, y Cromwell lo tuvo encarcelado por un año. En 1539 Juan fue ejecutado en Canterbury: primeramente lo colgaron, luego el verdugo le arrancó el corazón, le seccionaron cabeza y miembros y los pusieron a las puertas de la ciudad para escarmiento general. En ese mismo año, 1593, la Orden dejó de existir en Inglaterra. No quedó ni un convento.
Santo Tomás de Villanueva
Nació en Fuenllana el año 1486. Llegó a ser profesor de filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares. Rehusó la invitación para el profesorado en la Universidad de Salamanca, y prefirió entrar en la Orden en 1516. Influyó mucho en la promoción de los estudios y la espiritualidad. La enseñanza y la predicación fueron los cauces. Siendo Prior en Valladolid, Carlos V le presentó en 1544 como candidato para el arzorbispado de Valencia. En sus escritos encontramos una valiosa síntesis del pensamiento de S. Agustín y de la doctrina de Sto. Tomás de Aquino, de misticismo y escolaticismo.
Defendió a los auténticos místicos y por esta causa algunos de sus escritos fueron a parar al indice en 1599. También promovio la devoción moderna en España. Su interes por los pequeños, los enfermos, las jovenes en peligro y los pobres caractarizaron su apostolado, tanto es así que la gente le llamaba "el padre de los pobres". A este proposito él repetia las palabras del S. Agustín: "Los bienes superfluos de los ricos en realidad pertenecen a los pobres. Es Jesús quién recibe en los pobres nuestros donativos". Contemporáneo de Lutero, acusaba con vehemencia en sus sermones al clero y a los religiosos del deterioro moral e infidelidad al Evangelico. Fue canonizado en 1658.
SANTOS AGUSTINOS RECOLETOS
Santa Magdalena de Nagasaki y los mártires del Japón
En 1623 los agustinos recoletos se sumaron alegremente a la gesta martirial que desde el año 1602 la iglesia filipina estaba escribiendo en el Japón. Entre 1623 y 1632 organizaron seis expediciones, pero sólo dos llegaron a su destino. La primera, compuesta por Francisco de Jesús, español, y Vicente de San Antonio, portugués, arribó a las playas de Satzuma el 20 de junio de 1623. Tras algunos meses dedicados al aprendizaje del japonés, comenzaron a ejercer el ministerios en las inmediaciones de Nagasaki. Luego Francisco se dirigió al feudo de Oshu, en la isla de Hondo, donde dos años largos logró bautizar a más de 800 infieles. En septiembre de 1628 regresó al sur y allí continuó trabajando hasta noviembre del año siguiente, en que, delatado por un labrador sometido a tormento, fue capturado y conducido a la cárcel de Omura. En ella le alcanzo días más tarde de su compañero, quien no se alejó nunca del sur. Gracias a sus cualidades humanas y al apoyo de sus connacionales pudo desarrollar siempre una fructífera labor. Desde ese momento sus vidas corren paralelas. El 3 de septiembre de 1632 ambos fueron quemados vivos, tras tres años de prisión y tras haber sido sometidos repetidas veces al suplicio de las aguas sulfurosas. Fueron beatificados por Pío IX en 1867.
En su predicación promovieron la Orden Tercera y la Cofradía de la Correa. En 1630 fray Francisco calculaba en unos 300 el número de cofrades recoletos martirizados. Fray Vicente da los nombres de los 67 martirizados el 28 de septiembre de 1628.
Algunos de estos cofrades fueron sus catequistas, guías y protectores. La más célebre fue Magdalena de Nagasaki (1611 - 34), modelo de celo, intrepidez y fortaleza. Durante ocho años recorrió los montes de Nagasaki, consolando a los enfermos y forticicando la fe de los perseguidos. En septiembre de 1634 se entregó a sus perseguidores, quienes durante 13 días y medio la torturaron con tormentos increíbles. Fue canonizada por Juan Pablo II en 1987.
La segunda expedición, compuesta por Melchos de San Agustín y Martín de San Nicolás, salió de Manila en agosto de 1632. Su permanecen en el Japón fue muy breve. Traicionados por los mismos chinos que los habían conducido, fueron capturados en Nagasaki el 2 de noviembre y 40 días más tarde fueron quemados a fuego lento. Los beatificó Juan Pablo II el 23 de abril de 1989.
San Ezequiel Moreno
Ezequiel Moreno nació en Alfaró (La Rioja, España) en 1848. En septiembre de 1865 pronunció los votos religiosos en el vecino convento de Monteagudo (Navarra) y a continuación cursó los estudios esclesiásticos. Desde 1872 hasta 1885 trabajó de misionero y párroco en Filipinas. En 1885 regresó a España como prior del noviciado de Monteagudo.
En 1888 viajó a Colombia, donde restauró la provincia de la Candelaria y las misiones de Casanare y gobernó durante diez años la diócesis de Pasto. A finales de 1905 cayó enfermo de cáncer y, tras una dolorosísima operación, se retiró a Monteagudo, donde falleció el 19 de agosto de 1906. Pablo VI inscribió su nombre en el catálogo de los beatos (1975) y Juan Pablo II lo canonizó en Santo Domingo (1992) en la ceremonia de apertura del V Centenario de la Evangelización de América.
En Filipinas fue misionero de vanguardia; en Bogotá, director espiritual estimado tanto en la alta sociedad -la familia del presidente de la República se dirigía con él - como en los tugurios de los suburbios. En Pasto acadilló la oposición al liberalismo de la jerarquía católica. Fundó periódicos católicos, publicó docenas de instrucciones religiosas y redactó miles de cartas repletas de sabiduría cristiana y de celo apostólico.
Los agustinos recoletos ven en él la personificación más cabal de su carísma. En tiempos de despotismo estatal y desorientación teológica supo conservar y transmitir a la posteridad los elementos más genuinos de su tradición espiritual. Ante todo, fue hijo fedelísimo de la Iglesia, cuyas consignas buscaba y acataba con exactitud; después, religioso enamorado de su comunidad; y, en fin, apóstol incansable, siempre alerta al bien de las almas.
La Madre María de San José - Primera beata venezolana
Laura Alvarado Cardozo nació en Choroní (Aragua) el 25 de abril de 1875 y cursó sus estudios en Maracay. Desde niña sintió inclinación por la vida contemplativa, preo al no existir en su patria convento alguno de clausura, hubo de contentarse con hacer voto privado de castidad al cumplir los 17 años y consagrar su vida al servicio de los desposeídos.
Aconsejada por Vicente Aveledo (1853 - 1917), párroco de la ciudad, se decidió a ampliar y estabilizar su obra, dando vida a la Congregación de Agustinas Recoletas del Corazón de Jusús, dedicada al servicio de los más pobres: "los desechados de todos, ésos son los nuestros; los que nadie quiere recibir, ésos son los nuestros". Desde febrero de 1901, en que vistió el hábito agustino, hasta 1960, en que renunció al oficio General, su vida estuvo totalmente consagrada a la organizació y expansión de su comunidad.
Por carácter tendía a la contemplación y se extasiaba ante la Eucaristía. Sin embargo, su amor a los pobres punzaba su corazón y la impulsó a sembrar Venezuela de instituciones benéficas. No menos de 38 hospitales, orfanatos y escuelas fueron el fruto de sus desvelos. Otro rasgo de su espiritualidad fue el amor a la Iglesia y el cariño filial al Papa.
Murió en Maracay el 2 de abril de 1967, a los 92 años de edad, siendo sepultada en la capilla del Hogar "Inmaculada Concepción". Su cuerpo incorrupto sigue atrayendo a millares de peregrinos de todos los rincones de Venezuela y aun de varias otras naciones. Fue beatificada el día 7 de mayo de 1995.